jueves, 3 de marzo de 2011

bloque 14

14. 2 La dictadura de Primo de Rivera

El pronunciamiento militar de Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, el 12 de septiembre de 1923
tuvo causas muy diversas:
1) Las consecuencias de Annual: El ejército exigía más medios para vengar la humillación sufrida
que el gobierno no estaba dispuesto a dar. Además, la disolución de las Juntas en 1922 y el
Expediente Picasso provocaron el rechazo de los militares y los grupos más conservadores del
Congreso.
2) El auge del nacionalismo en Cataluña y el País Vasco era visto con recelo y amenaza para la
unidad de la patria por la derecha más conservadora, pese a que la posición de la Lliga y el PNV
no era nada radical.
3) La alarma de la oligarquía ante la división de los partidos dinásticos, el ascenso de los partidos
republicanos y socialista y la amenaza del movimiento obrero.
Una dictadura militar era, para la derecha, una posible solución a la permanente inestabilidad política;
para los militares, además, la única forma de paralizar el Expediente Picasso, y ese fue el factor
determinante para llevar adelante el golpe.

Directorio militar (1923-1925)
El golpe militar triunfó gracias al silencio, primero, y al apoyo, más tarde, de Alfonso XIII, que acabó
encargando a Primo formar gobierno.
Aunque Primo de Rivera se presentó al país con un Manifiesto en el que expresaba una voluntad
regeneracionista, para “descuajar el caciquismo” en el ámbito local y establecer un nacionalismo de
Estado, las primeras medidas se encaminaron a establecer una dictadura militar. Se convirtió en ministro
único, asesorado por un Directorio militar. Se declaró el estado de guerra y los mandos miltares se
hicieron cargo de los gobiernos civiles. Se suspendieron las garantías constitucionales y se disolvieron
las Cortes, a la vez que se establecía una censura de prensa: se prohibió cualquier crítica a la Dictadura y
cualquier información no oficial sobre la guerra de Marruecos.
Pese a todo, en los primeros meses el dictador tuvo bastante respaldo popular. Apenas había habido
oposición al golpe, y los sindicatos y partidos de izquierda se mantuvieron a la expectativa.
El gobierno de la dictadura intentó introducir algunos cambios, como el Estatuto Municipal de 1924 y
el Estatuto Provincial de 1925, que intentaban ampliar la autonomía de los municipios y entes locales,
mezclando la representación corporativa con la elección popular de alcaldes y concejales.
En Cataluña, se disolvieron las Diputaciones provinciales y la Mancomunidad, se prohibió el uso de la
bandera y el himno catalán y se restringió la lengua catalana al ámbito privado.
En 1924 surgió Unión Patriótica, bajo dirección militar, para unificar los grupos católicos y
conservadores que apoyaban a la Dictadura.
Para mantener el orden público se prohibió cualquier tipo de manifestación o protesta y adoptó medidas
represivas contra las organizaciones obreras como la CNT.
Pero el gran éxito de la Dictadura fue poner fin a la guerra de Marruecos. En 1924, tras dictar una
amnistía que acababa con el problema de las responsabilidades, redujo los efectivos en Marruecos y
ordenó una retirada parcial. Su posición “abandonista” provocó una reacción hostil de los “africanistas”,
que estuvieron al borde de la insubordinación. Pero cuando, en 1925, Abd el-Krim invadió la zona
francesa del Protectorado, España y Francia firmaron una alianza militar que posibilitó el desembarco de
Alhucemas, una operación conjunta que dividió la zona rifeña y desmoronó el poder de Abd el-Krim.
La victoria colocó a Primo de Rivera en la cumbre de su popularidad, a la vez que le reconcilió con los
militares.

Directorio civil (1925-1930)
A finales de 1925 Primo decidió la sustitución del Directorio militar por un gobierno civil para
institucionalizar la Dictadura.
En 1927 se convocó una Asamblea Nacional Consultiva (copia del Gran Consejo Fascista italiano),
formada en su mayoría por miembros de la Unión Patriótica, elegidos por sufragio restringido. Fue la
encargada de elaborar una especie de Constitución (que organizaba un Estado sin soberanía nacional ni
división de poderes, muy autoritario) que no satisfizo a nadie, por lo que no llegó a entrar en vigor.
También en política social la Dictadura imitó al régimen fascista. Se creó un Consejo Nacional de
Trabajo (1924) y se aprobaron una serie de leyes sobre contratos de trabajo, accidentes laborales,
subsidios a familias numerosas y seguro de maternidad. En 1926 puso en marcha la Organización
Corporativa del Trabajo, una especie de sindicato oficial que agrupaba de forma piramidal comités
paritarios de cada oficio, para regular la negociación de convenios, con la que colaboró la UGT, que
monopolizó la representación obrera en los comités.

La política económica se basó en el intervencionismo del Estado, para lo que se creó el Consejo de
Economía Nacional en 1924, que dio lugar al ministerio de Economía Nacional en 1928. Su objetivo
fue la reactivación de la economía, a través de una ambiciosa política de obras públicas en ferrocarriles,
carreteras y obras hidráulicas. Se nacionalizaron las líneas férreas, se realiza el primer plan de carreteras,
se crean Confederaciones Hidrográficas (1926) y el monopolio de petróleos (CAMPSA) en 1927 y la
Compañía Telefónica en 1924, con predominio accionarial de la ITT norteamericana.

La oposición al régimen tardó en manifestarse. Fue en torno a 1928 cuando las diversas oposiciones
empezaron a confluir:
- Los partidos dinásticos se negaron a colaborar con la Dictadura y exigieron el restablecimiento de la
Constitución y la convocatoria de elecciones.
- Los republicanos comenzaron a organizarse desde 1926 en Alianza Republicana, convirtiéndose en
poco tiempo en referente político de la sociedad, que identificaba republicanismo con democracia.
- Las organizaciones y partidos obreros comienzan a movilizarse desde 1927.
- El nacionalismo catalán con nuevas figuras más radicales, como Francesc Maciá (fundador en 1922 de
Estat Catalá), pasó al enfrentamiento abierto con el régimen.
- Los intelectuales se sumaron a las críticas al régimen y apoyaron a los estudiantes y a la Federación
Universitaria Española (FUE) en las movilizaciones que comienzan en febrero de 1929 contra el
intento del gobierno de favorecer los centros universitarios privados, que desembocó en el cierre de las
universidades de Madrid y Barcelona.
- El descontento también fue creciendo entre los militares: rivalidades personales, arbitrariedades de
Primo en los ascensos y la oposición de los sectores más liberales vinieron a enturbiar el ambiente en los
cuarteles, hasta el extremo de intentar una sublevación (febrero de 1929).
Un
Con el régimen tambaleándose, en octubre se produjo la caída de la Bolsa de Nueva York. A finales de
año una oleada de huelgas sacudió al país, al tiempo que la peseta se derrumbaba. El 27 de enero de 1930
Alfonso XIII, consciente del rechazo que suscitaba Primo de Rivera, aceptó su dimisión.

De la monarquía alfonsina a la II República

Alfonso XIII nombró jefe de gobierno al general Dámaso Berenguer, con el objetivo de volver al régimen
constitucional. Perola mayoría de los políticos liberales y conservadores se negaron a participar en el
gobierno.
La lentitud con la que se restablecieron las libertades constitucionales y la falta de plazos para la vuelta
al régimen parlamentario minaron el prestigio del nuevo gobierno que, además, no supo hacer frente
a la crítica situación económica en la que la producción se iba hundiendo y el paro aumentando, para
exasperación de industriales y obreros.
A lo largo de 1930 la oposición fue aumentando, incluso entre los monárquicos. Pero fueron los
republicanos quienes experimentaron un impulso espectacular, con la incorporación de políticos
procedentes de los partidos dinásticos y del nacionalismo, y el apoyo de militares jóvenes, sobre todo de
Aviación y Artillería.
En agosto de 1930 republicanos y nacionalistas, a los que se sumará en octubre el PSOE con el apoyo
de la CNT, firman el Pacto de San Sebastián: Un frente unido contra la Monarquía que organiza un
Comité Revolucionario para organizar un levantamiento. El intento de levantamiento de diciembre de
1930 en Jaca, fracasará y la mayor parte del Comité Revolucionario fue detenido. Mientras se instruían
los procesos, los sindicatos y la FUE desataron una oleada de movilizaciones que hizo girar a la opinión
pública hacia la oposición a la vez que varios intelectuales se decantaban por la República.
Berenguer anunció su decisión de convocar elecciones e intentó promover un partido monárquico para
ganarlas, pero no encontró colaboración. El 14 de fbrero de 1931 presentó su dimisión. El nuevo jefe
de gobierno, el almirante Aznar, convocó elecciones municipales para el 12 de abril. Nadie esperaba
un cambio radical, puesto que estas elecciones se veían como un sondeo ante las legislativas. Pero sus
resultados las convirtieron en un plebiscito a la alternativa monarquía o república. El apoyo masivo de las
ciudades a las candidaturas republicanas, llevó al monarca a renunciar a la Corona y abandonar el país. La
II República fue proclamada el 14 de abril de 1931.







14. 3 La segunda república: La Constitución de 1931 y el bienio reformista

CONDICIONAMIENTOS
Se manifiestan como factores determinantes del proceso histórico a lo largo de las distintas etapas y dando lugar a
crisis sucesivas y al aumento de la conflictividad social y política:
Económicos: En 1931 España sigue siendo un país eminentemente rural, con dos zonas de desarrollo industrial:
Cataluña y País Vasco - Asturias. Estancamiento económico, fuga de capitales y paro marcan el periodo.
Sociales: Sociedad muy dividida, lo que va a significar de un lado, urgencia en la realización de reformas frente, de
otro lado, resistencia sistemática a las reformas por parte de las clases dirigentes.
Políticos:
§ Diversidad de grupos de la “coalición republicana”, que una vez instaurada la República se dividirán y
competirán entre sí.
§ Radicalización de la izquierda hacia la revolución.
§ Formación de grupos de derecha, también radicalizados: Confederación Española de Derechas Autónomas
(CEDA), Falange Española -de José Antonio Primo de Rivera-
Internacionales:
§ Repercusiones económicas de la crisis del 29
§ Influencia en los partidos políticos del comunismo ruso, del fascismo italiano y del nazismo alemán.
Ejército español: Un amplio sector será contrario a la República y a las reformas que inicia, y su actitud será
decisiva en la caída del régimen.

1. Gobierno provisional y Constitución (14 de abril- diciembre 1931)
La proclamación de la II República permitió el acceso al poder del Comité revolucionario del Pacto de San
Sebastián, que se convirtió en Gobierno provisional el 14 de abril con Alcalá-Zamora como presidente.
Rápidamente, se inician las reformas:
Socio-laborales, con Largo Caballero como ministro de trabajo, dirigidas al establecimiento de unas condiciones
mínimas de trabajo, a la lucha contra el paro y a la defensa de los jornaleros del campo.
Del Ejército, con Manuel Azaña como ministro de guerra, orientadas a reducir el exceso de oficiales que absorbía
una parte importante del presupuesto militar y a solucionar la dudosa lealtad de una parte del Ejército hacia la
república: Se reduce el nº de divisiones, se eliminan grados, se unifican escalafones, se ofrece el retiro conservando
grado y haberes a los oficiales que no quieran jurar fidelidad a la República y se cierra la Academia de Zaragoza y
el Consejo Superior de Guerra y Marina.
En Educación, con Marcelino Domingo como ministro: Se crean 7000 plazas de maestros, se promulga una ley
de construcciones escolares, se eleva el salario de los maestros, se retiran crucifijos de las escuelas y se establece
la voluntariedad de las clases de religión. Además se organizan las Misiones Pedagógicas para la alfabetización
acelerada y elevación del nivel cultural en zonas rurales.
Realización de las autonomías regionales: Estatuto de Cataluña (agosto 1931)

Desde abril de 1931: Huelgas en Sevilla, San Sebastián, Asturias, Barcelona y, en julio, huelga de la Telefónica.
Radicalización de posturas en CNT y parte del PSOE.
Desde mayo, Quema de conventos y enfrentamientos en las calles entre monárquicos y grupos de derechas
asociados a Acción Nacional, primero en Madrid se difunde por Sevilla, Córdoba, Cádiz, Murcia y otras ciudades.
Aunque el gobierno declaró el estado de guerra no pudo impedir la destrucción de un centenar de edificios, lo que
significó un duro golpe a la imagen de la república y el enfrentamiento abierto al régimen de la oligarquía.

Las elecciones a Cortes constituyentes en junio de 1931 dieron la victoria a la conjunción republicano-socialista en
el gobierno, pero el debate constitucional supondrá la ruptura del consenso republicano. La nueva Constitución
proclamada el 9 de diciembre de 1931 establece:
Ø Soberanía popular, que define a España como una “república democrática de trabajadores”
Ø División de poderes con unas Cortes unicamerales, únicas depositarias del poder legislativo, que se impone
al ejecutivo, que necesita la confianza del Parlamento para gobernar.
Ø Poder judicial independiente, con un Tribunal de Garantías Constitucionales para dirimir conflictos entre
poderes.
Ø El Presidente de la República es el jefe del estado, elegido cada 6 años por las Cortes y compromisarios
elegidos por sufragio universal. Subordinado a las Cortes, nombra jefe de gobierno y ministros que éstas
ratifican.
Ø Declaración extensa de Derechos y libertades individuales, políticos y sociales.
Ø Sufragio universal y femenino de mayores de 23 años.
Ø Autonomía de algunas regiones, prohibiendo la federación de regiones autónomas.
Ø Separación Iglesia-Estado: Libertad de conciencia y de cultos; matrimonio civil, divorcio, jurisdicción
civil sobre cementerios, equiparación de hijos legítimos e ilegítimos, desaparición del presupuesto de

culto y clero, supresión de la Cía. de Jesús y prohibición a las congregaciones de actuar en la enseñanza, la
industria y el comercio.
Tras la aprobación de la Constitución democrática y con un fuerte componente social, se aprobó la continuidad de
las Cortes Constituyentes y Alcalá Zamora -que había dimitido en oposición al carácter laico de la Constitución- es
elegido Presidente de la República.

2. Bienio progresista o azañista (diciembre 1931-noviembre 1933)
Jefe de gobierno: Azaña, los mismos ministros que los del gobierno provisional salvo los radicales de Lerroux que
se retiran.
Continúan las reformas iniciadas por el gobierno provisional:

Largo Caballero, en el ministerio de trabajo, aprueba la Ley de Contratos de Trabajo, la de Jurados Mixtos y la de
asociaciones Profesionales. La oposición patronal impedirá que salga adelante la Ley de intervención obrera en las
empresas.
En educación, de acuerdo con la Constitución se establece la escuela única, pública, obligatoria, gratuita y mixta.
Ejército: Se deroga la Ley de Jurisdicciones de 1906, se suprimen Tribunales de honor, se recorta el presupuesto
y se establece un sistema de ascensos que da primacía a los estudios pero fracasa la mejora técnica. El rechazo del
Ejército dará lugar a un intento de golpe de estado, la Sanjurjada, en agosto de 1932.
Como resultado de la sanjurjada, el gobierno consigue que las Cortes aprueben el Estatuto catalán, plebiscitado en
agosto de 1931, pero con fuerte oposición de republicanos y socialistas.
También se aprueba Ley de Bases para la reforma Agraria (9 septiembre 1932), que afectaba a Andalucía,
Extremadura, La Mancha y Salamanca. Declara la expropiación de las tierras de origen jurisdiccional, las incultas
o deficientemente cultivadas. Se crea el Instituto de Reforma agraria (IRA) y se dota un presupuesto anual de
50 millones de pesetas para las indemnizaciones. Se establece la realización de un Registro de la propiedad
expropiable.
La lentitud del sistema arrastra el fracaso de la reforma y la radicalización de posturas: CNT y PCE piden que
se acelere el proceso, sobre todo en las regiones más deprimidas, y los propietarios lo obstaculizan (Asociación
Nacional de Propietarios Agrarios).

La decepción de los campesinos, la postura intransigente de los propietarios y la movilización anarquista y
comunista producen una escalada de movilizaciones:
En enero de 1932 se producen levantamientos en Arnedo, Castilblanco y Alto Llobregat
El 12 Enero 1933: Sucesos de Casas Viejas (Cádiz). CNT dirige los levantamientos y las ocupaciones de tierras. La
intervención de la guardia civil provoca 6 muertos y 12 ejecuciones. Como consecuencia se piden explicaciones al
gobierno y se abre una comisión de investigación, que encarcelará al Capitán Rojas, que había dirigido la represión.
Pero se abre una crisis de gobierno: el PSOE y el Partido republicano radical Socialista le retiran su apoyo.

Organización y radicalización de los partidos de derecha:
La derecha católica monárquica funda Acción Nacional que en 1932 pasa a llamarse Acción Popular con José
Mª Gil Robles y en marzo de 1933 da lugar a la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas). En su
programa defiende: la modificación de la Constitución, la eliminación de las reformas del Bienio y la defensa de los
intereses de los propietarios. Su base social son las clases medias y populares de la derecha católica.
En febrero 1933 se produce una escisión monárquica y extremista de la CEDA, Renovación Española, de Calvo
Sotelo, apoyada por la alta burguesía y la nobleza.
En la extrema derecha: Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS) -Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo-
Universitarios que actúan con métodos violentos.
En octubre de 1933: José Antonio Primo de Rivera funda Falange Española. De corte fascista, se une con las JONS
en 1934.
Radicalización de la izquierda:
CNT: 1.000.000 afiliados. En el Congreso de marzo 1932 triunfa la línea dura de la Federación de Anarquistas
Ibéricos (FAI) con Manuel Rivas, desbancando a Ángel Pestaña.
PCE: 10.000 afiliados. Programa revolucionario con José Díaz.
PSOE: Desde 1933, se imponen las tesis de Largo Caballero e Indalecio Prieto, más próximas al PCE y a la CNT,
partidarios de abandonar el gobierno y radicalizar las exigencias económicas y sociales.

La discusión de la Ley de Congregaciones arrecia la campaña de derechas y la Iglesia no acepta el cierre de
colegios.
En el verano de 1933 los conflictos están generalizados: La patronal bloquea las reformas, rechazan los jurados
mixtos y aplican el lock out -despidos-.
Los candidatos del gobierno al Tribunal de Garantías Constitucionales salen derrotados, lo que pone de relieve la
crisis del gobierno y su falta de apoyo en las Cortes, por lo que Azaña dimite.










14. 4 La Segunda República: El bienio radical-cedista. La Revolución de 1934. Las elecciones de
1936 y el Frente Popular

3. Bienio derechista o radical-cedista (noviembre 1933- febrero 1936)

Tras la dimisión de Azaña, Alcalá-Zamora entregó el gobierno a Lerroux y, pocas semanas más tarde, a Martínez
barrio. Su objetivo era la convocatoria de nuevas elecciones, por entender que las Cortes Constituyentes ya no
representaban la opinión política de la ciudadanía. En las elecciones de 1933 la abstención de los anarquistas,
la división de los partidos republicanos y el voto femenino dan el triunfo a las organizaciones de derecha. Los
socialistas amenazaron con la revolución en caso de que La CEDA entrara en el gobierno. El 16 de diciembre se
formó un Gobierno radical con Lerroux, con el apoyo de la CEDA a condición de emprender un programa de
rectificación de la acción legislativa del Bienio progresista.
Hasta octubre de 1934 la gestión de los radicales fue difícil: crisis ministeriales, abandono -en abril- de Martínez
Barrio ante el tinte derechista que iba adquiriendo la acción de gobierno del partido y la mediatización en aumento
de la CEDA.
El gobierno paralizó la reforma agraria y derogó las leyes que beneficiaban a los jornaleros, decretó la
libertad de contratación y de fijación de salarios en el campo.
_ Los caciques y propietarios, con el apoyo de la Guardia Civil, recuperaron el control en muchos pueblos, lo que
produjo una huelga general de campesinos organizada por la UGT a partir del 5 de junio que, duramente reprimida,
acarreó el cierre de Casas del Pueblo y de periódicos socialistas.
_ La reforma militar también se detuvo y se colocó a oficiales manifiestamente antirrepublicanos en puestos claves
(Goded, Cabanellas, Mola, Franco).
_ Se paralizó la secularización de la enseñanza y las Cortes fijaron derechos pasivos para el clero.
_ También se enfrentó a los movimientos nacionalistas: paralizó el estatuto vasco y durante todo el verano de 1934
se mantuvo una fuerte tensión con la Generalitat a raíz de una ley del Parlament que convertía a los arrendatarios de
tierras en propietarios al cabo de doce años.

En 1934 las posiciones se decantan y el país se polariza definitivamente entre “las derechas” y “las izquierdas”:
Desde el verano, el PCE abandona el enfrentamiento con el PSOE con el objetivo de crear un Frente Antifascista:
En septiembre los comunistas entran en las Alianzas Obreras socialistas y comienzan a preparar en conjunto
la revolución. También participará Ezquerra Republicana en Cataluña, dando un giro a la izquierda con Luis
Companys.

La posible entrada de la CEDA en el gobierno se identificaba desde la izquierda con el triunfo del fascismo.
Cuando, tras una crisis ministerial del gobierno radical, el 4 de octubre se formó Gobierno con tres cedistas, los
dirigentes socialistas dieron la orden de huelga.

La revolución de octubre de 1934
El 5 de octubre el paro fue general en todas las ciudades del país, no en el campo desmovilizado tras la huelga de
junio. Pero en Asturias la movilización se convirtió en insurrección armada revolucionaria. En dos días controlaron
toda la provincia, destituyeron a las autoridades y tomaron Oviedo. Además organizaron los suministros, los
servicios sanitarios y la vigilancia y mantuvieron la producción en la siderurgia. El general Franco con las tropas de
la Legión, que desembarcaron el día 10, comenzó a reconquistar la zona frente a una resistencia feroz. Finalmente,
el día 19 se pactó la rendición.
En Madrid el movimiento fracasó por la rápida reacción del gobierno y dirigentes socialistas y comunistas fueron
detenidos. En Cataluña, el apoyo del propio Companys hizo triunfar por unas horas la revolución, aquí ligada a la
reivindicación nacionalista; pero dos días después el general Batet consiguió la rendición del gobierno catalán.
En el resto del país, tras un paro total en los primeros días y conatos de insurrección donde los socialistas eran
mayoría, hacia el día 12 la insurrección quedó sofocada.
El balance fue durísimo, miles de muertos y heridos en ambos bandos, fusilamientos sin juicio y 30.000 detenidos.
Como consecuencia, la vida política del país se polarizó en el enfrentamiento ante las represalias.
En marzo de 1935 Lerroux firmó los indultos de 19 revolucionarios condenados a muerte, y la CEDA abandonó el
gobierno, aunque un mes después volvería con Gil Robles en la cartera de Guerra.

En 1935se gestaron las dos grandes coaliciones que se enfrentaron en las siguientes elecciones:
La derecha antirrepublicana se unió en el Bloque Nacional, que defendía un Estado autoritario y corporativo
(Calvo Sotelo, Ramiro de Maeztu). Junto con la CEDA, contactaron con los generales Fanjul o Goded para sondear
la posibilidad de un golpe de Estado, pese a que Gil Robles se presentaba públicamente como defensor de la
república.
También se acercaron las fuerzas de izquierda, burguesa y obrera, lideradas por Azaña, reclamaban la disolución
de Cortes y nuevas elecciones; y en el PSOE se imponía la línea de Largo Caballero de entendimiento con el PCE.

El gobierno radical-cedista continuó la política de rectificación:
_ Supresión del estatuto de Cataluña por su participación en la revolución de octubre.
_ Nueva Ley de Reforma Agraria (agosto 1935): auténtica contrarreforma, que agudizó del paro en el campo.
_ Gil Robles colocó a Franco como Jefe de Estado Mayor, y a Goded, Fanjul y Mola -proclives al golpe de estado-
en los principales puestos de mando, acentuando las sospechas de la izquierda y del presidente de la República.

La crisis definitiva se desencadenó cuando estalló el escándalo del straperlo: Una autorización hecha por algunos
cargos radicales del gobierno, a cambio de sobornos, a un fabricante holandés para introducir en casinos españoles
una máquina de juego. Como consecuencia, Lerroux y los radicales perdieron todo crédito. Nuevos escándalos
acabaron en una crisis continua, con varios intentos de gobierno de concentración. Finalmente, en enero de 1936,
Alcalá Zamora disolvió las Cortes y convocó elecciones.

Se perfilaron dos bloques electorales: las izquierdas y las derechas.
El 15 de enero se firmó el Pacto del Frente Popular con un programa mínimo: amnistía y continuación de
las reformas del bienio progresista. Al Pacto se unieron: Izquierda Republicana, Unión republicana (Martínez
Barrio), PSOE, PCE, Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), UGT. La CNT no participa pero no pide la
abstención.
La coalición de derechas se formó entre el Bloque Nacional -de predominio monárquico- y la CEDA,
fundamentada en la negación de la revolución, el rechazo del marxismo y la amenaza que para el país significaría la
victoria del Frente Popular. Falange se mantuvo fuera de la coalición.
La campaña y las elecciones se celebraron con bastante orden y una participación masiva. Venció el Frente Popular
con un 34% de los votos -263 escaños- sobre todo de las grandes ciudades, en el Sur y en la periferia; la coalición de
centro-derecha obtuvo el 32% -210 escaños- en el Norte y las zonas de interior. è El mapa político quedó dividido
en dos tendencias antagónicas, estabilizadas y prácticamente iguales.

4. Gobierno del frente Popular (febrero-julio 1936)
Azaña formó apresuradamente gobierno con los republicanos de izquierda y puso en marcha una amplia amnistía,
restableció el Estatuto de Cataluña, envió a los generales sospechosos lejos de Madrid (Franco a Canarias, Goded a
Baleares, Mola a Pamplona).
Pero a la vez, comenzaron las ocupaciones y puesta en práctica de la reforma agraria. Para legalizar la situación,
el 20 de marzo un Decreto del gobierno autorizaba al IRA la expropiación y explotación inmediata de fincas,
manteniendo sus propietarios la propiedad hasta la indemnización. El 15 de junio se restablecía la Ley de Bases de
Reforma Agraria de 1932, con trámites simplificados.
Pese a la rapidez de su actuación, el gobierno se vio cogido entre dos fuegos: la derecha, que pasó abiertamente
a la conspiración y la izquierda obrera, que en vez de apoyar al gobierno se dejó arrastrar a la radicalización y a
responder a las provocaciones.
Constituidas las Cortes el 7 de abril, destituyeron a Alcalá Zamora como Presidente (art. 81 de la Constitución 31) y
el 10 de mayo Azaña es elegido Presidente, y Casares Quiroga forma gobierno con Unión Republicana e Izquierda
Republicana.
Continúan las reformas y comienza la tramitación de los estatutos gallego (aprobado en junio de 1936) y vasco
(aprobado en octubre de 1936).
Toda la primavera estuvo marcada por enfrentamientos constantes en las calles y universidades entre falangistas
y milicias socialistas, comunistas y anarquistas en una dinámica de acción-represión que provocó una escalada de
violencia, a la que se unen las huelgas obreras.
Por entonces, la conspiración militar está en marcha: los principales líderes políticos de la derecha (Gil Robles,
Calvo Sotelo, Saínz Rodríguez, Primo de Rivera) que buscan apoyo exterior -Mussolini-, los representantes de la
oligarquía económica -propietarios agrarios, grupos financieros- (March, Gamazo) dispuestos a financiar el golpe y
los generales antirrepublicanos (Mola, Varela, Goded, Fanjul, Franco -dudoso-...) contactaron para preparar el golpe
previsto en principio para el 20 de abril, que fracasó por falta de coordinación. Es entonces cuando Mola comienza a
planificar la insurrección.
El asesinato el 12 de julio de un oficial de la Guardia de Asalto, fue respondido en la madrugada del 13 con el
asesinato de Calvo Sotelo (Bloque Nacional), lo que recrudeció los rumores de golpe y parece que decidió a Franco
a participar. Ante ello, Casares Quiroga se mantuvo inactivo, incluso ante la rebelión de Marruecos el día 17,
creyendo que se trataba de un hecho aislado y condenado al fracaso. Dos días después, la guerra civil era un hecho.







14. 5 La guerra civil: La sublevación militar y el estallido de la guerra.
El desarrollo del conflicto: etapas y evolución en las dos zonas.

En 1936 numerosos altos mandos del ejército, un sector de la oligarquía (terrateniente y
financiera), el alto clero y sectores conservadores de las clases medias vieron en peligro
sus privilegios e intereses y pretenden poner fin al proceso modernizador (reforma agraria,
separación Iglesia-estado, descentración política), acabar con el deterioro del orden público y
evitar la revolución obrera.
Sin objetivos definidos, buscan derribar el gobierno del Frente Popular y restablecer la
Monarquía. En contacto todos los participantes (mandos militares, CEDA, Falange, Renovación
Española...) la organización del pronunciamiento bajo la jefatura nominal de Sanjurjo,
correspondió al general Mola (con la implicación de Goded, Franco, Saliquet, Fanjul y Varela
entre otros), que planifica el pronunciamiento como un rápido golpe militar, que en julio de
1936 aprovechará el efecto moral producido por la muerte de Calvo-Sotelo. Aunque la mayor
parte de los cuadros militares apoyaron el alzamiento, al no conseguir el control de todo el
territorio se desencadenó la guerra civil que daría lugar a la aparición de un nuevo régimen.
Las medidas de los gobiernos republicanos de Azaña y de Casares Quiroga entregando pustos
claves a militares leales y desplazando a otros como Franco, Goded o Mola a puestos periféricos
no fueron eficaces para frenar el levantamiento.

El 17 de julio de 1936 se inicia el golpe con la sublevación militar de Melilla, Ceuta y el
protectorado de Marruecos. El 18 Franco vuela desde Canarias a Tetuán y se pone al frente del
ejército de África (47.000 hombres), las tropas más experimentadas del ejército.
El mismo 18 Queipo de Llano se subleva en Sevilla y el 19 Mola en Pamplona y el coronel
Aranda en Oviedo. En Madrid y Barcelona se producen duros combates que hacen fracasar el
alzamiento.
La resistencia de los partidos de izquierda, los sindicatos -que forman milicias de voluntarios
a los que se entregan armas- y una parte del ejército y de las fuerzas de seguridad que se
mantuvieron fieles a la República produjo que el territorio quedara dividido en dos zonas:
Zona republicana: Costa cantábrica (aislada), Cataluña, Levante, Extremadura, gran
parte de Castilla la Nueva y la parte oriental de Andalucía, con más peso de los partidos de
izquierdas. La República mantenía regiones con industrias siderometalúrgicas y mecánicas,
comarcas trigueras, los regadíos mediterráneos y las reservas del Banco de España. El ejército
republicano, que quedó desorganizado y con escasez de mandos, contaba con 116.000 soldados
y 5.000 oficiales, la mayor parte de aviación y marina.
Zona sublevada o nacional: Territorios de Marruecos, Canarias y Baleares (salvo Menorca),
Galicia, Oviedo, Álava, Navarra, occidente de Aragón con las tres capitales provinciales,
Castilla la Vieja y León, Extremadura noroccidental y algunos núcleos de Andalucía occidental
(Sevilla, Cádiz, Córdoba, Granada), zonas trigueras y ganaderas.
Su ejército, superior en tierra por la experiencia de las tropas africanas, contaba con 140.000
soldados y 7.200 oficiales con la mayor parte de los altos mandos. Para suplir la escasez de
suboficiales se creó la figura del alférez provisional.

Desarrollo de la guerra
El 5 de agosto, tras la gestión de Franco con Alemania -que incrementa su prestigio- se inicia el
traslado del ejército de África a la península.
Objetivo: Tomar la capital, Madrid. Para ello se dispone un avance simultáneo de Mola
desde el norte, que quedará detenido en el Sistema Central por las tropas republicanas y por los
milicianos, y de Franco desde el sur:
Yagüe se desvía hacia Extremadura y toma Badajoz el 14 de agosto (entre 2000 y 4000 personas
fueron ejecutadas); desde ahí, avanzó bordeando la zona republicana para enlazar con el ejército
de Mola. El 16 de agosto, Franco y Mola se encuentran en Burgos.

1.- Agosto de 1936 a Marzo de 1937: Formación de frentes y Batalla de Madrid:
El 4 de septiembre Mola toma Irún, aislando a las provincias vascas de Francia. El 13 se rinde
San Sebastián y el frente se estabiliza cerca de Guernica y Durango. Por el OE, las fuerzas
republicanas consiguen detener el avance en el río Deva, quedando aislado del resto de la zona
republicana.
En el sur, los nacionales ocupan Ronda y Ríotinto. El 3 de septiembre Yagüe toma Talavera y
Maqueda el 21, abriendo el camino hacia Madrid.
Franco desvía las fuerzas para liberar Toledo (Moscardó resistía en el Alcázar), tomada el 27 de
septiembre.
En Madrid, se organiza una Junta de Defensa, presidida por el Gral. Miaja y con el Tte. Crl.
Vicente Rojo como jefe del estado Mayor, que militarizan las milicias y organizan las primeras
Brigadas Mixtas (tropas del ejército y milicianos), a la vez que llegaba la primera ayuda rusa y
columnas de los frentes del Norte (Durruti).
En Octubre, desde Illescas e inicia una operación de tenaza sobre la capital, desde el Sur y
el Oeste. El 2 de noviembre las tropas franquistas avanzan hasta Móstoles y Pinto. Dos días
después controlan el Sur de Madrid: Getafe, Leganés y Alcorcón.
La defensa de Madrid formaba un arco desde Vallecas, por todo el Sur y Oeste, hasta el Puente
de los Franceses: Durante el mes de Noviembre, duros enfrentamientos en el Puente de los
Franceses y la Ciudad Universitaria, mientras la ciudad era bombardeada por los Junkers de la
legión Cóndor alemana. Finalmente, Franco desistió del ataque frontal a la capital e inició una
serie de operaciones dirigidas a cercar la ciudad:
1.- Entre el 30 de noviembre y el 15 de enero las tropas de Varela avanzan hasta la carretera de
la Coruña, pero no consigue romper las comunicaciones con la sierra.
2.- En febrero, las tropas franquistas intentaron el ataque por el valle del Jarama. En la Batalla
del Jarama, una de las más encarnizadas de la guerra, ambos bandos pusieron en juego todas
sus fuerzas y armamento disponibles -aviones, tanques, artillería-. El avance fue detenido.
(Mientras tanto, Málaga fue tomada el 7 de febrero por el cuerpo expedicionario italiano
enviado por Mussolini, que actuó con bastante autonomía, pese a los recelos de Queipo y del
propio Franco).
3.- Nuevo intento de tomar la capital: Batalla de Guadalajara. El 8 de marzo, desde
Guadalajara, los italianos con 40.000 hombres y una potentísima artillería avanzaron hasta
Brihuega rompiendo el frente republicano; que contraatacará derrotando a los italianos. Franco
abandona la idea de tomar Madrid.

3.- Marzo de 1937 a Marzo de 1938: De la guerra del Norte a la Batalla de Aragón
Desde marzo, el objetivo de los sublevados es acabar con la zona republicana que había
quedado aislada al Norte de la península, entre Vizcaya y la parte oriental de Asturias,
para controlar la industria y las materias primas de la región y eliminar el frente abierto en la
retaguardia que impedía volcar el esfuerzo bélico en el frente principal, la capital.
__El 31 de marzo Mola inicia la campaña desde Vizcaya, con el apoyo de la Legión Cóndor
que bombardeó las ciudades próximas a Bilbao (Durango, Guernica). La inferioridad
armamentística de los republicanos y la imposibilidad de apoyo aéreo, harán desde junio
imparable el avance de los sublevados: El 19 de junio de 1937, tras la muerte de Mola en
accidente, entran en Bilbao.
Mientras tanto, los republicanos organizan maniobras de distracción, en La Granja y en
Huesca, para dispersar las fuerzas franquistas.
* Ofensiva republicana de Brunete para romper el cerco de Madrid y aliviar la presión sobre
las fuerzas del Norte. Consiguieron avanzar 15 Km. gracias al efecto sorpresa, pero a partir del
día 18 de julio las tropas de Varela contraatacaron y estabilizaron el frente.
__La ofensiva sobre Santander se inició el 14 de agosto: El 15 cayó Reinosa y el 26 cayó
Santander
* Nueva maniobra de distracción republicana: Batalla de Belchite: El 24 de agosto 80.000
hombres abren el frente próximo a Zaragoza y avanzan 30 Km., pero no consiguen el objetivo
de sitiar Zaragoza. El pueblo cayó arrasado el 3 de septiembre y el mando republicano detuvo la
operación ante la imposibilidad de alcanzar el objetivo.

__El 1 de septiembre comienza el avance de los sublevados hacia Asturias. El 10 de Octubre
los franquistas consiguen romper el frente y las líneas comenzaron a derrumbarse. Con los
puertos bloqueados por la escuadra enemiga, el 24 cayó Gijón y comenzó una dura operación de
limpieza.
Caída la zona republicana del Norte, pasan a los sublevados la industria -prácticamente
intacta- y las materias primas de la zona. Desde ahora, la escuadra se limitará a bloquear el
Mediterráneo y los franquistas podrán concentrar el esfuerzo bélico en el frente que iba de
Andalucía al Pirineo. El Gobierno de Burgos –capital de los sublevados- relanzó su imagen
exterior e inició contactos más serios con las potencias.
* Batalla de Teruel: Para recuperar la iniciativa, los republicanos, tras un mes de preparativos
15 de Diciembre de 1937 40.000 soldados avanzaron desde tres puntos hacia Teruel, que es
tomada el día 22. Pero la superioridad de la contraofensiva franquista desde comienzos de enero
de 1938, en condiciones climáticas durísimas, consiguió volver a ocupar la ciudad el 25 de
febrero. Aunque las posiciones se estabilizaron unos pocos Km. más atrás de sus posiciones
iniciales, el desgaste del bando republicano fue muy importante.

4.- Marzo de 1938 a Marzo de 1939:De Teruel al fin de la guerra
Tras recuperar Teruel las fuerzas franquistas avanzan siguiendo el curso del Ebro: Ofensiva
franquista en el frente de Aragón. Las fuerzas republicanas cedieron por todos los lados: Los
franquistas avanzaron desde Huesca, Zaragoza y Teruel hacia Cataluña. El 3 de abril entraron en
Lérida y el 15 llegan al Mediterráneo, a la altura de Vinaroz. La zona republicana queda partida
en dos y aislada Cataluña.
Los republicanos reaccionaron con un ataque de gran envergadura -Batalla del Ebro-. El 24
de Julio de 1938 atacaron en masa y atravesaron el Ebro en tres puntos, profundizando unos 30
Km. hacia el Norte. La falta de apoyo aéreo y la respuesta de Franco detuvieron la ofensiva, y se
inició una larga batalla de desgaste que duró desde el 28 de Octubre hasta el 15 de Noviembre,
que terminó con la retirada republicana.
El 23 de Diciembre: última ofensiva sobre Cataluña. Barcelona cae el 26 de enero, Gerona
el 5 de Febrero y las últimas unidades republicanas pasaban la frontera el día 13.
El Coronel casado –jefe del ejército del centro- intenta la negociación con el gobierno de
Burgos, lo que supone la ruptura del Frente Popular y hundimiento del bando republicano.
El 28 de Marzo de 1939 unidades franquistas entraron en Madrid, a la vez que varios miles
de españoles intentaban abandonar el país por los puertos levantinos sin éxito. Tras la toma de
Alicante y la captura de 15.000 prisioneros que no consiguieron embarcar, Franco firmó el día 1
de Abril de 1939 el último parte de guerra.





14. 6 La dimensión política e internacional del conflicto. Las consecuencias de la guerra

La guerra civil de 1936-1939 puso fin al conflicto social iniciado en 1917 entre la clase
hegemónica y las clases populares.
En el ámbito internacional fue el preludio del enfrentamiento entre las grandes opciones en liza
en el momento: los fascismos (Alemania, Italia, Japón), las democracias occidentales (Gran
Bretaña, Francia, EE.UU.) y el stalinismo soviético.

Bando republicano
El golpe militar provocó un proceso de revolución social, sin dirección centralizada. El Estado
se desarticuló y emergieron múltiples y dispersos poderes revolucionarios - juntas, comités...-
que pusieron en marcha una durísima represión sobre cualquier persona que pudiera ser
sospechosa de contrarrevolucionario (religiosos, burgueses, afiliados a partidos de derechas..),
como los asesinatos de Paracuellos del Jarama y Torrejón de Ardoz. Después de los primeros
meses, disminuyeron sensiblemente, al tiempo que el gobierno terminaba con las acciones de
los incontrolados.
A la vez, los dos grandes sindicatos, CNT y UGT, pusieron en marcha un proceso de
colectivización urbano (empresas industriales y comerciales, ferrocarriles y transportes
urbanos) y rural (expropiación de tierras y creación de colectividades en La Mancha, Aragón,
Murcia, Andalucía y Extremadura), que supuso la abolición de la propiedad privada y la
implantación de la propiedad colectiva, respetando en general la pequeña propiedad.

La falta de un mando único afectó negativamente en la evolución de la zona republicana. La
situación tardó en corregirse por las discrepancias entre las fuerzas políticas (instituciones
autonómicas vascas y catalanas) y sindicales:
Tras la dimisión de Casares Quiroga, el nuevo gobierno republicano de Giral formado el 19 de
julio, fue incapaz de controlar la situación. De ahí que el 4 de septiembre se formara un nuevo
gobierno presidido por Largo Caballero, al que se uniría la CNT, cuyo objetivo prioritario fue
recuperar el poder del Estado. Para ello decretó la disolución de juntas y comités, reguló los
consejos que regían los ayuntamientos y diputaciones, controló el Banco de España y militarizó
las milicias con la creación de brigadas mixtas, compuestas por 4.000 combatientes de distintos
cuerpos y armas.
Tras la caída de Málaga en febrero de 1937, los partidos políticos lanzaron una ofensiva a favor
del afianzamiento de la autoridad estatal. El PCE planteó la estrategia de congelar la revolución
social (y defender las posiciones de las clases medias y pequeños propietarios) para ganar la
guerra.
Su postura chocó con la de los sindicatos, en especial con la CNT y dio lugar a los sucesos
de mayo de 1937 en Barcelona, en los que las fuerzas de seguridad controladas por el PSUC
(Partido Socialista Unificado de Cataluña) y la Generalitat se enfrentaron a las fuerzas de la
CNT y del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). Como consecuencia de estos
acontecimientos, en los que hubo entre 400 y 500 muertos y el líder del POUM desapareció,
Largo Caballero perdió el apoyo de los comunistas y de parte de su propio partido y dimitió.
El nuevo gobierno de Negrín (junio 1937) supuso la pérdida de poder de los sindicatos y el
predominio de los partidos, sobre todo del PCE. El nuevo gobierno consiguió la concentración
del poder imponiéndose a los comités, recuperando el poder del gobierno nacional en Cataluña
y liquidando las colectividades y el Consejo de Aragón. Además, fusionó los ministerios de
Guerra y Marina y Aire en un ministerio de Defensa Nacional, centralizando y jerarquizando
más toda la organización militar.
Cuando las tropas sublevadas llegaron al Mediterráneo en abril de 1938, las instituciones
republicanas empezaron a plantearse entablar negociaciones con Franco. Sólo Negrín y los
comunistas fueron partidarios se seguir la guerra hasta el final, con la esperanza de que la tensa
situación internacional evolucionara a favor de la República.
Bando nacional
En la zona sublevada se constituyó un férreo poder dictatorial, orientado a ganar la guerra e
impulsar la contrarrevolución, basada en la defensa de la propiedad, la religión y el orden.

El ejército fue el pilar fundamental del nuevo Estado. El 24 de julio de 1936 se constituyó en
Burgos la Junta de Defensa Nacional, presidida por Cabanellas, para coordinar y unificar
la acción de los insurrectos, que inmediatamente declaró el estado de guerra y la jurisdicción
militar.
La concentración del poder se realizó a través de la reafirmación del poder personal de
Francisco Franco. El 1 de octubre de 1936 la Junta de Defensa nombró a Franco jefe de todos
los ejércitos, con el título de Generalísimo, y jefe del gobierno del Estado con plenos poderes,
pronto transformado en jefe del Estado.
Franco formó una Junta Técnica hasta que, por la Ley de Administración General del Estado
de 30 de enero de 1938, creó el gobierno de la nación. El jefe del Estado asumía el poder
legislativo y era también el presidente del Consejo de Ministros.
Con anterioridad, se había llevado a cabo una concentración de las fuerzas políticas que habían
apoyado el golpe militar. El decreto de 19 de abril de 1937 unificó a falangistas y carlistas en
un único Movimiento: Falange Española Tradicionalista (FET) de las JONS, del que Franco
pasó a ser su jefe nacional y supremo caudillo. Esta unificación confirió ideología al régimen y
definió al nuevo Estado como Movimiento Nacional.
En marzo de 1938 se promulgó el Fuero del Trabajo (primera de las Leyes Fundamentales del
franquismo), que organizaba la política sociolaboral del régimen.

El bando insurgente justificó la sublevación en la defensa del orden y de la unidad de la patria
y como respuesta a una posible revolución comunista. La Iglesia pronto dio su aprobación
y definió la guerra como una “cruzada” (en la carta pastoral de 6 de agosto de 1936 de los
obispos Múgica y Olaechea), lo que llevó aparejado la interpretación de la misma como un
enfrentamiento entre dos ideologías irreconciliables. Imágenes religiosas y actos rituales
acompañaron desde entonces las ceremonias políticas y militares.

Los militares rebeldes y las fuerzas políticas que apoyaron el golpe practicaron desde el
principio una implacable y sistemática represión, dirigida contra las organizaciones vinculadas
al Frente Popular entre los trabajadores y las clases medias liberales.
Los primeros afectados por las medidas represivas fueron los miembros del ejército y de las
fuerzas de seguridad que se negaron a sumarse a la insurrección. Abundaron las ejecuciones
masivas a medida que avanzaban las tropas, y en la retaguardia proliferaron los paseos y sacas,
los fusilamientos en las cunetas de la carretera... con el objetivo de aniquilar cualquier forma de
resistencia que pudiera entorpecer la construcción del nuevo Estado.

Dimensión internacional
En 1936 la situación internacional se caracterizaba por el miedo de las democracias europeas
al comunismo, a la vez que recelaban de los regímenes autoritarios (Italia y Alemania) por
su carácter expansionista, por lo que países como Gran Bretaña intentaron mantener una paz
precaria con continuas concesiones.
En esta situación, Alemania e Italia consideraron que el triunfo de la izquierda en la guerra
española podría resultar perjudicial para sus intereses, tanto por el impacto ideológico como
por la importancia estratégica de la Península Ibérica; mientras que el triunfo de los insurrectos
aumentaría el prestigio internacional del fascismo y debilitaría a Francia, que se encontraría
con un gobierno potencialmente hostil en su frontera meridional. Además, como la ayuda fue
inicialmente pequeña, no tenía motivos para esperar una gran reacción por parte de Francia o
Gran Bretaña.
Cuando comenzó la guerra española, el gobierno del Frente Popular francés no deseaba ni
exacerbar los ánimos de su propia derecha -alarmada por las noticias que aparecían en la prensa
sobre la situación revolucionaria en España- ni tomar ninguna medida que pudiera perjudicar
sus relaciones con el gobierno conservador británico, que consideraba más peligrosos el proceso
de radicalización social de la república española que los regímenes fascistas pudieran considerar
provocadora.
Así es como en agosto de 1936 a iniciativa francesa 27 países europeos, entre ellos Gran
Bretaña, Francia, Alemania, Italia y URSS van a firmar el Acuerdo de no Intervención, por el

cual se comprometían a no vender armas ni suministrar ningún tipo de ayuda a los contendientes
españoles.
Alemania e Italia incumplirán, aún antes de firmarlo, el acuerdo y la URSS desde octubre,
vendiendo muy cara su escasa, deficiente y esporádica ayuda a la República.
En agosto el gobierno estadounidense recomendó no vender material bélico a España (el
llamado “embargo moral”), y en enero de 1937 el Congreso norteamericano convirtió
esta recomendación en obligatoria, poniendo fin a las esperanzas republicanas de adquirir
suministros a EE.UU. Sin embargo, las empresas norteamericanas suministraron a Franco
camiones y petróleo, mercancías que no estaban incluidas en las cláusulas del embargo pero que
eran cruciales para la guerra.

La ayuda que recibió el bando republicano procedió de Francia, de forma intermitente, y de
la URSS que proporcionaba material de guerra como tanques, aviones e instructores para los
mismos. A cambio exigieron -al igual que Francia- el pago inmediato. Asimismo, formando
parte de las Brigadas Internacionales llegaron a España 40.000 brigadistas que ayudaron a
detener el avance franquista sobre Madrid.

La ayuda recibida por el mando insurrecto fue a crédito. La principal procedió de Italia, que
envió material y unos 73.000 hombres en las unidades militares voluntarias. La ayuda alemana,
aunque inferior a la italiana, también fue importante. La Legión Cóndor constó de un centenar
de aviones y unos 5.000 hombres que se relevaban periódicamente. Como contrapartida, los
alemanes crearon compañías industriales que entraron en el capital social de sociedades mineras
españolas. El bando nacional también recibió la ayuda de voluntarios portugueses e irlandeses.

De este modo, la política conciliadora de las democracias europeas acabó sacrificando a la II
República española. Desde 1938, con Charberlain y Daladier Gran Bretaña y Francia iniciarán
el acercamiento al gobierno de Burgos y, ya decidida la guerra, precipitarán el reconocimiento
del nuevo régimen franquista en febrero de 1939 y EE.UU en marzo del mismo año.

Consecuencias de la guerra
La guerra civil conllevó una auténtica crisis demográfica difícil de evaluar con exactitud.
Murieron 450.000 españoles y más de 500.000 personas partieron al exilio. La elevada
mortalidad, el exilio y el gran número de heridos (en torno a 400.000) producirán la caída de la
natalidad y del crecimiento del país.

En el aspecto social la actitud de los vencedores contribuyó a perpetuar la división entre
vencedores y vencidos que fueron humillados, marginados, sancionados económicamente,
expulsados de sus empleos y encarcelados. Se calcula que 48.000 personas fueron fusiladas
en la posguerra, que la cifra de prisioneros superó los 100.000 y 25.000 condenados a trabajos
forzados.
Paralelamente se depuró el sector público (funcionarios, ejército, policía, profesorado,
judicatura) y otros grupos profesionales como periodistas, abogados o médicos. Más de 300.000
españoles fueron investigados, el 75% de los profesores universitarios sancionados y miles de
maestros inhabilitados y suspendidos de empleo y sueldo.

En el aspecto económico, las ciudades quedaron arrasadas y destruidas unas 500.000 viviendas.
Quedaron inservibles buena parte de la marina mercante, locomotoras y vagones de trenes,
tendido ferroviario y la red de carreteras. La actividad económica se redujo en un 25%.
Además, gran parte de las reservas del Banco de España se habían utilizado para pagar la ayuda
soviética a la República y el gobierno de Franco se había endeudado por la ayuda recibida. En
conjunto, las pérdidas económicas alcanzaron los 35.000 millones de pesetas de 1935.

La consecuencia más duradera fue el cambio de régimen. La implantación de una dictadura
personal que suprimió derechos y libertades y restauró la influencia de la Iglesia y de la
oligarquía.

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