15. 1. La creación del Estado franquista: Fundamentos ideológicos y apoyos sociales. Evolución política y coyuntura exterior. Del aislamiento al reconocimiento internacional. El exilio. (1939-1957)
El triunfo del bando "nacional" en la Guerra Civil tuvo como consecuencia la instauración de la dictadura de Franco. El nuevo régimen se caracterizó por ser un estado fuerte y centralizado para garantizar la unidad de España, imponer un orden social basado en la doctrina de la Iglesia y en el ideario falangista (nacionalcatolicismo) y por la concentración absoluta del poder en la persona de Franco: era jefe del estado, de gobierno, de los ejércitos y del partido único. Aunque la dictadura de Franco ha suscitado un debate sobre su naturaleza y caracteres específicos, puede ser definida como una dictadura militar y eclesiástica de tipo tradicional en la que el ejército representó el papel más destacado en la nueva estructura política, aunque compartió el poder con otras elites o familias, como la falangista o la católica.
Todas las instituciones que arropaban al dictador le estaban completamente subordinadas, y la totalidad de sus miembros lo eran a través de mecanismos que, directa o indirectamente, dependían de la voluntad de Franco: la fidelidad personal hacia él era determinante para hacer carrera política.
Su figura se fue rodeando de una serie de símbolos y lemas que resaltaban su liderazgo y el papel providencialista de su persona (Francisco Franco, Caudillo de España por la gracia de Dios) característica de una dictadura personal, no colectiva de un partido o estamento militar. Ideológicamente, el régimen se cimentó sobre los esquemas que ya se habían difundido durante la guerra, pero no se fundamentó nunca en un cuerpo de doctrina concreto y elaborado:
1) Anticomunismo, extendido en términos amplios a los llamados rojos, que abarcaba desde la extrema izquierda revolucionaria hasta la burguesía democrática, por moderada que fuera. Cuando, desde los años cincuenta, el régimen fue admitido en las organizaciones internacionales, la propaganda se concentró en el mensaje anticomunista acorde con la Guerra Fría y moderó sus ataques hacia los estados parlamentarios, de cuya ayuda dependía por entonces. Pero siguió presentando al sistema parlamentario como un modelo débil, sobre el que la Democracia orgánica del régimen tenía una clara superioridad.
2) Identificación de la dictadura con el catolicismo, hasta el punto de generalizarse el término nacionalcatolicismo para etiquetar al régimen. Desde el inicio de la guerra la jerarquía católica se identificó con la sublevación, bautizando la causa nacionalista como cruzada, y ejerciendo un dominio absoluto sobre la vida social de la España franquista: actos religiosos de todo tipo, proliferación de clérigos, el control de la educación en todos los niveles -incluyendo la titularidad de una buena parte de los colegios-, plenas competencias en materia de censura y una presencia constante en los medios de comunicación impusieron a la sociedad una estricta moral católica, pública y privada, hasta el punto de que su incumplimiento llegó a castigarse en el Código Penal.
3) Tradicionalismo: En parte derivado de las ideas aportadas por el carlismo, pero sobre todo arraigado en valores militares que ponían la unidad de la Patria como valor sacrosanto, y que buscaban en el pasado las justificaciones de esa unidad (referencias al Imperio, exaltación de los valores de la Reconquista y de las figuras de los Reyes Católicos, de Carlos V o de los conquistadores). Se identificaron como antiespañoles la democracia, el liberalismo y la autonomía de las regiones, eliminando los elementos de identidad diferenciada de las diferentes regiones: se prohibió el uso de cualquier lengua que no fuera el castellano y se abolieron los órganos de autogobierno.
4) Los símbolos militares y la organización castrense impregnaron igualmente muchas manifestaciones de la vida cotidiana: La vestimenta militar o de Falange, emblemas, desfiles, la educación física convertida en instrucción militar o la exaltación de la bandera crearon una escenografía especial durante décadas. La radio y la prensa recordaban permanentemente la guerra, la victoria y el papel del Ejército en la unidad de la Patria.
La dictadura devolvió a la oligarquía terrateniente y financiera su hegemonía social y económica, con la incorporación a este grupo de elementos procedentes del Ejército, la Falange o los grupos enriquecidos durante La guerra y la posguerra gracias a su cercanía a los centros de poder del régimen. Además la oligarquía fue la principal beneficiaria de la economía intervensionista de las primeras décadas del franquismo.
El régimen franquista contó con el apoyo de las clases medias rurales, sobre todo en el Norte y en las dos Castillas, así como de grupos urbanos beneficiados directamente por las depuraciones masivas realizadas al término de la guerra entre funcionarios, maestros, universitarios y militares republicanos.
Las fuerzas que se agruparon en torno a Franco en la Guerra Civil formaron una coalición reaccionaria en la que se distinguieron grupos o familias:
Las familias institucionalizadas estaban formadas por el ejército -principal garante del régimen-, la Iglesia y Falange -con especial influencia en el ministerio de Trabajo, los sindicatos y los medios de comunicación-.
Las familias políticas estaban integradas por los monárquicos y los tecnócratas del Opus Dei, que adquirieron gran relevancia en las etapas finales del régimen.
El régimen se rigió por una serie de Leyes Fundamentales promulgadas en fechas diversas, adaptándose al cambio de los tiempos. Hasta 1947 España fue una dictadura totalitaria, católica desde entonces hasta 1957, y tecnocrática el tiempo restante.
1939-1947
Desencadenada la II Guerra Mundial, desde 1939 a 1942 Franco mantiene la neutralidad en el conflicto a pesar de la simpatía manifiesta por las potencias del Eje (Alemania e Italia).Esto, junto al éxito de los aliados en 1945, conducirá a la condena y aislamiento del régimen franquista por la ONU en 1946, como una amenaza para la paz.
En el interior Franco consigue unificar las diferentes tendencias de la Falange y convertirla, bajo su autoridad, en el único cauce legal de participación política, de donde irá surgiendo toda la burocracia del Estado franquista. A la vez, comienza la institucionalización del régimen:
* Ley constitutiva de las Cortes, de 1942: Define al régimen como una democracia orgánica. Se restablecen las Cortes con carácter deliberante. Una sola cámara elegida por sufragio censitario por las corporaciones y por Franco. Delibera y aprueba leyes por aplastante mayoría.
* Fuero de los Españoles, de 1945: Para maquillar la imagen autoritaria del régimen,
se establecen ciertos derechos individuales y la libertad de asociación (limitada por la prohibición de crear partidos y sindicatos), pero no se garantiza su ejercicio. A la vez, se reafirma el carácter tradicionalista y católico del régimen
* Ley Municipal, de 1945. Establece forma de acceso a los cargos municipales.
* Ley de Referéndum, de 1945. Permite a Franco convocar plebiscitos para que el pueblo aprobara directamente una ley. Utilizado en 1947 y 1966.
En 1945 Don Juan, en el Manifiesto de Lausana, establece la restauración de la monarquía como garantía de un sistema democrático. Un grupo de militares envía a Franco una carta en defensa de la restauración, lo que dará lugar al distanciamiento del régimen de los monárquicos, que quedan marginados, en contrapartida Franco publicará la:
* Ley de sucesión a la jefatura del Estado en 1947, producto de las tensiones creadas por los partidarios de la restauración de la Monarquía. En ella se define al Estado español como una "Democracia orgánica constituido en Reino" y programaba una monarquía autoritaria, cuyo futuro rey sería propuesto por Franco a las Cortes. Como consecuencia, se decide que Juan Carlos se traslade a España para cursar sus estudios.
La oposición quedó desarticulada por la Ley de responsabilidades políticas (1939) Y por la Ley de represión de la masonería y el comunismo (1940), que dieron lugar a miles de ejecuciones, encarcelamientos y depuraciones.
De la CNT y del PCE perviven algunas células de resistencia. Desde 1946 se producen acciones de propaganda y emisiones de radio clandestinas y se producen las primeras huelgas para exigir subidas salariales.
En zonas montañosas sobrevivieron grupos de guerrilleros hasta 1947, realizando acciones de hostigamiento a la Guardia civil y al Ejército.
Desde el punto de vista económico este periodo se caracteriza por la AUTAROUÍA: la limitación de las importaciones, el fuerte intervencionismo estatal, la consolidación de la agricultura tradicional (devolución a sus propietarios de todas las tierras expropiadas y confiscadas durante el periodo republicano y la guerra civil), una fuerte reglamentación sindical (creación del sindicato vertical -“Organización sindical española" en 1940-, del seguro obligatorio de enfermedad, control de salarios por el Estado y prohibición de huelgas) e industrial -en 1941 se crea del Instituto Nacional de Industria-.
Es un periodo de estancamiento económico en el que no se van a recuperar los niveles de producción de 1935 hasta años 50, lo que repercute en la existencia de hambre, racionamientos, especulación y mercado negro que dan lugar a corruptelas, amiguismos y sobornos de las jerarquías del régimen.
Sólo existen relaciones económicas con EE.UU., que suministra petróleo y con Argentina, que exporta a España grandes cantidades de trigo.
1947-1957
El comienzo de la guerra fría y la sustitución en el ámbito internacional del antifascismo por el anticomunismo, posibilita -debido a la situación geopolítica y estratégica de España- la progresiva integración de España en la zona de influencia capitalista de los países desarrollados europeos y de EE.UU. En 1950 la ONU levanta el veto contra España y en 1951 se inician relaciones diplomáticas con EE.UU.
· El Concordato con la Santa Sede -la Iglesia es uno de los pilares del régimen franquista-en 1953 ratifica los privilegios e inmunidades de la Iglesia y ratifica el derecho de presentación de obispos de Franco.
· El acuerdo con EE.UU. (establecimiento de bases militares estadounidenses a cambio de ayuda económica y militar) en 1953 permite la creación de bases norteamericanas en Torrejón, Zaragoza, Morón y Rota a cambio de 1.180 millones de dólares
En el contexto de descolonización internacional, en 1956 se independiza Marruecos.
Después del ingreso de España en la ONU en 1955 se van incrementando las relaciones internacionales y aumentan las importaciones.
En 1958 España entra en el Fondo Monetario Ínternacional (FMI) y en el Banco Mundial.
En el interior, los años 50 son un periodo de estabilidad. Los monárquicos se repliegan y aceptan la situación, y se inicia una tímida apertura a partir de la remodelación del gobierno de 1951 de la mano de ministros reformistas católicos, con lo que Franco pretendía homologarse a las democracias europeas e intensificar las relaciones económicas. Ruiz Jiménez en el ministerio de Educación puso a intelectuales moderados en los rectorados (Laín Entralgo, Fernández Miranda ... ), pero las revueltas estudiantiles que se produjeron pronto llevarán al cese de Ruiz Jiménez.
En la oposición, el PSOE la opinión se divide entre exiliados y militantes del interior, pat1idarios de la colaboración con el PCE y de que UGT participe en el sindicato vertical.
La oposición republicana ha quedado extinguida o inoperante.
El PCE se renueva desde 1956 mediante una red de activistas más organizada y consolidada en el interior.
A finales de los 40 y durante la mayor parte de los años 50 el paro, tos bajos salarios y la inflación producen los primeros conatos de conflictividad social en Bilbao, Madrid y Barcelona.
Este periodo se caracteriza por la apertura económica al exterior, el paulatino abandono de la autarquía y la recuperación económica, aunque el nivel de vida de la población no aumentó porque el desarrollo estuvo basado en una abundante oferta de mano de obra barata.
Desde 1952 comienza la liberalización parcial de precios, aumenta el comercio y la circulación de mercancías y las ayudas económicas estadounidensas ponen fin del racionamiento (1952). A la vez, se inicia un proceso expansivo de la producción y un aumento de las importaciones de bienes de equipo, comenzando la disminución del peso proporcional del sector agrario en la economía. Asimismo, entran en funcionamiento las centrales eléctricas y se pone fin al racionamiento de electricidad.
Desde 1954 comienza el déficit presupuestario y de la balanza comercial, y el estado interviene para establecer ciertas medidas liberalizadoras, que desmantelan las instituciones autárquicas para permitir un desarrollo industrial equilibrado.
El exilio
Se calcula entre 450.000 y 500.000 el número de republicanos que se vieron obligados a exiliarse durante y al término de la guerra civil. La mayoría salió hacia Francia y, con el estallido de la II G.M. se dispersaron hacia lberoamérica, con Méjico como principal lugar de destino. Otros acabaron en campos de concentración nazis o fueron repatriados por los alemanes (Companys, Peiró ... ). También fue importante su participación en la guerra, bien en la
resistencia francesa o en el Ejécito Rojo (los comunistas)
La República en el exilio se caracterizó por los enfrentamientos entre los partidos e, incluso, en el interior de los mismos. Republicanos y socialistas recelaban de los comunistas, que querían subordinar toda la táctica de resistencia a los dictados soviéticos. En el PSOE se enfrentaron Negrín y Prieto, y los republicanos se dividieron a la muerte de Azaña.
En 1944 todas las fuerzas republicanas, salvo los comunistas, se unieron en la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas. Los sucesivos gobiernos republicanos en el exilio, instalados en Méjico, fueron debilitándose conforma la vieja generación de dirigentes fue desapareciendo y el alejamiento de los militantes clandestinos en el interior fue cada vez mayor.
A partir de 1956 se hizo evidente que la oposición tenía que basarse en la lucha en el interior, y que solo el PCE conservaba suficiente conexión y autoridad desde el exterior para influir en la lucha clandestina dentro del país. El republicanismo se fue extinguiendo, y en el PSOE la tensión entre la dirección en el exilio y los nuevos dirigentes en el interior fue en aumento. Además, al no colaborar con el PCE, quedó seriamente perjudicado.
15.3 Elementos de cambio en la etapa final del franquismo. La oposición al régimen. Evolución de las mentalidades. La cultura
La década de los sesenta terminó en medio de una creciente agitación. Mientras la oposición crecía en fábricas y universidades, las acciones de ETA eran respondidas con represión policial, generando alrededor de la banda un apoyo popular que fue radicalizando el clima político.
Ante el aumento de la oposición, comienzan las tensiones en el interior del régimen entre sectores falangistas que consideran necesario una cierta liberalización y los inmovilistas, que estallarán públicamente en el Caso Matesa (caso de corrupción relacionado con licencías de exportación de maquinaria textil, en el que los tecnócratas resultaron implicados) y precipitan la escisión de las fuerzas franquistas.
Como consecuencia, en octubre de 1969 Franco forma un nuevo gobierno homogéneo del OPUS, que representa el inmovilismo, aunque en 1970 Villar Palasí promulga la Ley de Educación, que implanta una enseñanza básica común (EGB), acercando el sistema educativo español al europeo.
En 1970 España es un país desarrollado, con una economía vinculada a la europea, pero con fuertes desequilibrios internos que se agudizarán con la crisis y con un exceso de mano de obra en el campo y, como resultado, se había producido una ruptura en la mentalidad colectiva de los españoles. La sociedad de consumo, deseada e impulsada por los tecnócratas, estaba llevando a un progresivo alejamiento de los valores defendidos por las elites del régimen, como se demuestra en la progresiva relajación de la asistencia a los cultos religiosos, en la mayor tolerancia familiar y social hacia los nuevos hábitos de relación social y sexual o en la aceptación que, sobre todo en las generaciones más jóvenes, tenían las modas, los hábitos y los movimientos culturales que llegaban de fuera.
Desde 1970 el régimen tiene cada vez más dificultades para mantener la vida política dentro de los cauces del sistema franquista, a la vez que en las filas del poder se polariza el debate en torno a la continuidad de la dictadura; y se produce la ruptura entre: "aperturistas" (Fraga, Castiella, Solís ... ), que defienden una paulatina reforma orientada al establecimiento final de un régimen parlamentario, e "'inmovilistas" (Carrero Blanco), bunker, agrupados en torno a Fuerza Nueva (Blas Piñar), Hermandad de excombatientes y sectores más derechistas de Falange (Girón, Fernández Cuesta).
En 1970, a las protestas en las calles por el llamado proceso de Burgos contra 16 miembros de ETA, 9 de los cuales fueron condenados a muerte, se unió el secuestro de! cónsul alemán en Bilbao por ETA con la amenaza de matarle si se ejecutaban las condenas. La presión internacional hizo, finalmente, claudicar a Franco que conmutó las penas por cadena perpetua. Pero ante la multiplicación de las huelgas de carácter sindical y político, el régimen reaccionó aplicando una dura represión y con el establecimiento de sucesivos estados de excepción, pasando a la jurisdicción militar cualquier tipo de acto de oposición.
En 1971 la Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes, presidida por el arzobispo de Madrid Cardenal Vicente Enrique y Tarancón, pide libertad de expresión, asociación y sindicación, y respeto a las minorías; rechaza la división vencedores-vencidos y pide disculpas por el papel de la Iglesia tras la guerra civil, causando la irritación de los sectores inmovilistas.
En 1973, Franco cede la jefatura del gobierno a Carrero Blanco, cuyo asesinato por ETA en diciembre de ese año significa un duro golpe al franquismo, bastante debilitado por el propio estado físico del dictador y por la oposición interna. El nombramiento de Arias Navarro (inmovilista) corno nuevo jefe de gobierno, significará -a pesar de las ambiguas reformas anunciadas en su discurso de investidura- el endurecimiento de la represión.
La crisis del petróleo de 1973 se manifestará en España en el primer trimestre de 1974 con un gran incremento del ya tradicional déficit de la balanza comercial y el consiguiente aumento de
la deuda externa; la aceleración de la inflación -causada por la subida del precio del petróleo y de las materias primas-; la debilidad de la peseta y el aumento del paro (en 1974 se acerca al 4%). Lo que conllevó la pérdida de competitividad industrial y el descenso del nivel de vida y de la capacidad adquisitiva de los salarios.
En marzo de 1974 culmina el enfrentamiento de la Iglesia con el régimen, cuando una homilía del obispo de Bilbao, monseñor Añoveros, alude a una personalidad distinta del País Vasco. El gobierno le amenazó con expulsarle del país y el Vaticano contestó con la amenaza de excomulgar a Franco, que cedió. Pero, la ruptura del régimen con la Iglesia quedó confirmada.
La etapa final del régimen franquista se caracterizó por el distanciamiento entre el ámbito de la cultura y el régimen. La liberalización relativa de la Ley de prensa de 1966 permitió una oleada de publicaciones que la censura no podía controlar en su totalidad y, aunque se continuó prohibiendo libros y sancionando y suspendiendo periódicos, una amplia información llegaba a los medios universitarios, al tiempo que la educación sobre los valores tradicionales empezaba a hacer agua en una escuela cada vez más masificada y en una sociedad cuya apertura ideológica iba muy por delante de la mentalidad conservadora de los censores franquistas. Pese a su ce1o, la cultura y la mentalidad de la sociedad tardo-franquista era ya abiertamente democrática.
Mientras la oposición iba organizándose y estableciendo contactos, que llegaron incluso a personas vinculadas al régimen y al propio Ejército, algunos de cuyos oficiales formaron la Unión Militar Democrática, desarticulada en la primavera de 1975.
En 1974 la oposición se agrupa en torno a la Junta Democrática liderada por el PCE y a la Plataforma de Convergencia Democrática liderada por el PSOE, que al año siguiente se unirán contra el franquismo.
Tras el verano de 1975 los acontecimientos se precipitaron. Varios miembros de ETA Y FRAP fueron juzgados y 12 condenados a muerte. En medio de las manifestaciones en todas las capitales europeas y de multitud de peticiones de clemencia, el 27 de septiembre 5 de los condenados fueron ejecutados. Las protestas europeas fueron respondidas por el régimen con la última de las grandes concentraciones en la Plaza de Oriente, el 1 de octubre.
En esta situación de inestabilidad internacional y nacional -las hospitalizaciones de Franco comenzaron en julio de 1974-, en el Sahara español aumentaba la tensión ante la amenaza de Hassan II de Marruecos de lanzar una invasión popular del territorio español si el gobierno español no cedía el Sahara a Marruecos. La Marcha Verde puso al ejército español en estado de máxima alerta. Finalmente, el 18 de noviembre se firmó el Acuerdo Tripartito de Madrid, por el que España entregó El Sahara a Marruecos y Mauritania, violando el compromiso y mandato de la ONU, que le había encargado la tutela del territorio hasta su independencia. Dos días después, el 20 de noviembre de 1975, muere Franco y Juan Carlos es nombrado Rey de España, iniciando su gobierno sin salirse de los cauces de la legalidad franquista, pero con el proyecto de transformar el sistema franquista en un sistema democrático.
15.2 La consolidación del régimen. Las transformaciones económicas: De la
autarquía al desarrollismo. Los cambios sociales (1957-1969)
El cambio de gobierno de 1957 da entrada a los ministros tecnócratas del OPUS:
*La Ley de Régimen Jurídico de la Administración Civil del Estado (1957) descentralizó, agilizó y modernizó la administración, separando la actividad del Estado de la del gobierno, aunque Franco continuó siendo jefe de ambos; y con la Ley de procedimientos administrativos (1958) se termina de normalizar la organización del Estado.
* La Ley de principios fundamentales del Movimiento (1958), declaración programática continuista, reafirma la ideología antiliberal del régimen y define a España como “una unidad de destino en lo universal”.
El crecimiento económico que se había iniciado desde 1950 no superó, sin embargo, los grandes desequilibrios internos y externos que se venían produciendo. De ahí que el nuevo gobierno formado en agosto de 1957 apostara por una política liberalizadora que, abandonando el modelo autárquico, permitiera la modernización económica para una rápida industrialización e integración en la economía internacional, sin alterar en lo esencial las estructuras autoritarias del régimen.
Con créditos del FMI y del Banco Mundial (1958) para financiar la reforma económica, se pusieron en marcha una serie de medidas estabilizadoras que culminarían en el Plan de Estabilización de 1959:
· Supresión de las trabas burocráticas de la economía: desmantelamiento de las instituciones burocráticas y liberalización económica.
· Reducción de salarios y subida de tipos de interés (reducción de la circulación monetaria).
· Devaluación de la peseta, fijando un cambio único en 60 pesetas por dólar.
· Liberalización de precios protegidos y de la inversión extranjera.
· Reforma del sistema fiscal y recorte del gasto público.
Como consecuencia, se produjo una entrada masiva de multinacionales, sobre todo en el sector energético.
De inmediato, en 1959-60 cayeron los precios, los salarios y el consumo, pero se redujo el déficit comercial y comenzó la acumulación de capitales.
Desde 1961 comenzó el crecimiento del sector industrial y servicios. Entre 1961 y 1967 el crecimiento medio fue de un 8% anual y de 1967 a 1973 de un 6%.
En 1963 comienzan los Planes de Desarrollo –prorrogado en 1966 y el de 1969, prorrogado indefinidamente hasta su extinción- , con el objetivo de encauzar la expansión económica mediante la planificación, creando “polos de desarrollo” en las zonas más deprimidas, dando orientaciones para la actuación industrial y empresarial del sector privado y normas de actuación para el sector público, que establecerá las condiciones necesarias para el crecimiento económico.
Sin embargo, los factores decisivos del crecimiento económico fueron la inversión extranjera, y las divisas que entran en España procedentes de los emigrantes y del turismo (que comienza un rápido crecimiento).
Fue entonces cuando se produjo un crecimiento industrial importante, aunque con fuertes desequilibrios sectoriales y regionales; y se despoblaron las zonas del interior con las fuertes migraciones a las zonas industriales y el aumento acelerado de la población urbana y de obreros industriales. Este exceso de población activa se aliviará con el comienzo de la emigración a otros países europeos.
En el campo, el éxodo produce un alza de salarios, que motiva la mecanización y el aumento de la demanda rural de productos industriales, iniciándose la modernización agrícola.
Paralelamente, se produce una fuerte expansión de la clase media y empiezan a cambiar la mentalidad y las condiciones de vida:
- El baby-boom de los años 60 dará lugar a la multiplicación de escuelas e institutos y, desde finales de la década, comenzará la masificación de la universidad. Los estudiantes radicalizarán poco a poco su oposición a la dictadura.
- Aumenta el porcentaje de población activa femenina.
- El incremento del nivel de vida permitió la difusión de la TV, el automóvil (SEAT 600) y las vacaciones de verano.
- Comienza la progresiva relajación en la asistencia a los cultos religiosos y en las costumbres, con la consiguiente pérdida de influencia de la Iglesia en la sociedad.
Los ministros tecnócratas del Opus dei que estarán presentes en los gobiernos de Franco de este periodo, se propusieron adaptar el régimen a las nuevas realidades nacionales e internacionales. La modernización de la administración, la definitiva institucionalización del régimen y la cuestión sucesoria fueron sus objetivos prioritarios:
1963 Ley de Bases de la Seguridad Social. El Estado asume el coste de las prestaciones sociales y sanitarias.
La apertura internacional y el crecimiento económico a partir de finales de los 50, provocó el aumento de las presiones sobre el régimen, que culmina en la promulgación de la Ley Orgánica del Estado en 1966, que reafirma el autoritarismo, pero establece el que una parte de los procuradores en Cortes sean elegidos por los cabezas de familia y las mujeres casadas; prevé, además, la separación entre Jefatura del Estado y del Gobierno; asienta la institución monárquica y abre la posibilidad de crear asociaciones políticas de acuerdo con los principios del movimiento.
La Ley de Prensa, 1966, de Fraga Iribarne redujo la censura previa y permitió la aparición de nuevos medios de comunicación, favoreciendo a la industria editorial.
En 1967 la Ley de libertad religiosa elimina las discriminaciones por razón de religión, rompiendo el monopolio de la Iglesia católica que, no obstante, siguió gozando de todos los privilegios.
El 22 de julio de 1969 Juan Carlos de Borbón es nombrado príncipe de España y sucesor con el título de Rey, la Monarquía se presenta como heredera y continuadora del Movimiento Nacional.
Oposición
Desde principios de los años 60 la Iglesia comienza su distanciamiento del régimen y, con el Concilio Vaticano II (1962-65) se tensan sus relaciones.
- Resurge el movimiento nacionalista en Cataluña y en el País Vasco (PNV y ETA en 1969)
- Se reactiva el movimiento obrero y político en la clandestinidad, que adquiere cada vez más fuerza; ante lo que el régimen reacciona con duras represiones a las reivindicaciones laborales y políticas (CC.OO. empieza a actuar en 1958). Reaparecen los movimientos de intelectuales y de estudiantes, a la par que comienzan a organizarse los partidos de oposición en la clandestinidad (Partido comunista -PCE-, Democracia Cristiana, monárquicos, comunidades de base cristianas).
- Desde 1961 proliferan las huelgas en la minería, en la siderometalúrgica y en la construcción. Solís, ministro de trabajo, reconoce cierta negociación colectiva, elecciones de jurados de empresas y de enlaces sindicales.
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En la década de los 60 España establece relaciones con la CEE (creada en 1957), en la que pide el ingreso por vez primera en 1962, aunque se le niega por su régimen político: 118 españoles –liberales, monárquicos y democristianos- reunidos en el marco del IV Congreso del Movimiento Europeo, apoyarán la no admisión de España en la CEE en tanto no se restaurare la democracia. La reacción represiva del régimen será contundente.